Uno entre un millón

marzo 31, 2009

El acontecimiento que dio nombre a una generación, el hombre que conquistó el mundo, el filósofo que mostró el camino…Estas frases hace mucho que están olvidadas en nuestra realidad. Quizá no las frases o las palabras pero los hechos desde luego.

El Estado Social de Derecho ahoga a las personas creativamente, invoca a la más plana normalidad, término totalmente manipulado, inútil y malinterpretado. Triunfa la masa mientras la persona, en singular, desfallece poco a poco. Las libertades del individuo  se someten lentamente  ante las exigencias de la sociedad como un conjunto.

Los mensajes nos llegan a millares haciendo que quedarse plenamente con solo uno sea una hazaña casi homérica. ¿Como mantener la libertad de expresión y de pensamiento de otra manera? Gran pregunta sin gran respuesta. Se debe contribuir y yo el primero, a crear un sistema nuevo de convivencia basado en los valores que hacían honores al término de ser humano. La codicia y el poder  se hunden porque no deben cautivar  más a las personas. No  nos gusta consumir más que producir y no nos gusta comer papel, dinero.