La vida…

septiembre 29, 2009

Cuantas veces habrás oído estas dos palabras acompañadas de cualquier otra cosa. De verborrea alcohólica, de la más noble retórica o de ambas a la vez. ‘La vida… es muy sencilla’ o ‘La vida…es muy compleja’. ‘La vida… es muy dura’ o ‘La vida…es maravillosa’. Otras veces estas palabras van acompañadas por un silencio seguido de un resoplido mientras el emisor reflexiona sobre su propia existencia vital.

‘La vida…pufff’

Hay muchas formas de vivir la vida, para eso es nuestra y por eso somos únicos. Ninguna es mejor o peor, ninguna puede ser objetivamente comparable pues hay muchas variables distintas: personalidad, estado de ánimo, situaciones, sucesos, decisiones, pensamientos, valores e incluso auto-convencimiento de valores.

Antes de reflexionar sobre todo esto estuve en el AUPA LUMBREIRAS. Un festival de grupos españoles punk rock. Suaves, Piperrak, Reincidentes, Gatillazo… La mayoría desconocidos para mí.

Mientras acampábamos, escuché a nuestros vecinos Noel y Edu (todavía desconocidos) berreando como posesos. A continuación pasó un chaval al lado cantando la canción de Bola de Dragón.

-Noooo!! Nooo!!!!- gritó Edu-. Por Dios! La canción de Bola de Dragón siempre en catalán.

– Bola de Drac Z ¡!!!Son Gohan es el teu nom!!!!!!- cantaron al unísono.

Desde luego que este par de indomables catalanes llevaban una moña impresionante.

Al día siguiente, el personal me pareció un poco hipócrita. Dedicar tu vida a destrozar tu cuerpo, a ingerir cantidades ingentes de alcohol o esnifar speed hasta que te explote el tabique. ¿Todo para qué? ¿Para reivindicar que el mundo es una mierda? ¿Para mostrar a los demás que no quieres vivir?

A medida que transcurrió el festival y yo mismo me pegué mis correspondientes moñas fui comprendiendo un poco mejor el panorama. Escuché a Piperrak y a Reincidentes, escuché a Evaristo y más que escucharle observé su actitud rebelde y desenfadada. Fiel a sus convicciones. Las mismas que explica Johnny Quid en Rocknrolla, aunque puede que Evaristo no tuviese en cuenta las letras en negrita. Seguramente le parecieron aburridas.

La última noche, de alcohol hasta las cejas, fui buscando la belleza surrealista e ideal. Dejé de lado la aburrida perspectiva de la verdad y me sumergí en los cantos de sirena sin preocuparme de que pudiese morir ahogado. Cuando me dí cuenta, estaba sentado frente a una hoguera rodeado de punkis discutiendo sobre el significado de ‘ser normal’.

-¿Crees que es mejor ser normal?- me preguntó uno de ellos.

– Creo que eso de normal es algo muy subjetivo, tú eres igual de normal que yo- le contesté.

– Te equivocas, yo soy un punki, me gusta la música punk, me gusta el estilo de vida que llevo y me seduce la idea de que la belleza llame a las puertas de la muerte ¿Qué es lo que a ti te gusta?