La nochebuena de 1836; Yo y mi criado. Delirio filosófico

El otro día, leyendo a Mariano José de Larra por recomendación de alguna profesora, marqué con tinta roja el título de este artículo. No sé por qué éste en especial, supongo que el nombre me llamó la atención. Qué casualidad cuando al día siguiente, aparece el dichoso artículo en una prueba escrita sobre el célebre periodista/autor. Al leerlo, en seguida supe que mi azarosa elección no  había resultado errónea. Al azar, sí, como suceden la mayoría de las cosas.

<<Tú buscas la felicidad en el corazón humano, y para eso le destrozas, hozando en él, como quien remueve la tierra en busca de un tesoro. Yo nada busco, y el desengaño no me espera a la vuelta de la esperanza. Tú eres literato y escritor, y ¡qué tormentos no te hace pasar tu amor propio, ajado diariamente por la indiferencia de unos, por la envidia de otros, por el rencor de muchos!…>>

Este fragmento pertenece al criado, que llegado este punto, borracho como una cuba, arremete con palabras sabias y punzantes contra Larra. Estas palabras teñidas de vino y de verdad dan certeramente en la diana  y al autor no le queda más remedio que resignarse y aceptar su derrota. No le queda más remedio que implorar al criado que concluya.

Más allá de lo realista que resulta un criado borracho hablando con tanto criterio, nos encontramos con el dichoso personaje evidenciando un defecto o virtud de las personas que escriben. La necesidad de encontrar respuestas, el por qué, el cómo.  Ahí no se acaba la cosa y tras esta ardua tarea, el escritor expresa lo reflexionado esperando ingenuamente que alguien lo lea.

Mientras tanto el criado no pierde el tiempo con estas tonterías, él es un verdadero sabio, un hombre pragmático sin saber que lo es. No busca el sentido de las cosas (la razón de su existencia) para luego darse de bruces con la cruda realidad; no hay ningún sentido o al menos uno que podamos comprender. Todo hecho es causa y consecuencia de otro por azar. Por mera probabilidad. Al criado no le perturba tirar el dado (no sabe que hay un dado), en cambio a Larra sí.

Una respuesta a La nochebuena de 1836; Yo y mi criado. Delirio filosófico

  1. tritus dice:

    El que más me gusto, eterno dilema del escritor que nunca seria escritor sin el…. espero q vivas obsesionado con ello xq eso solo puede significar una cosa…mis felicitaciones panes!!

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